Hoy me gustaría analizar la explotación laboral en el mundo del diseño. Seguramente me diréis, bueno hoy en día con la crisis (económica pero sobretodo de valores) en casi todas las profesiones se vive esto. Y yo os contesto: cierto! Pero como a mi hace 10 años se me ocurrió la idea de ser diseñadora de mayor, pues hablaré de lo mio, de lo que veo y de lo que vivo.

Lo que en concreto me ha inspirado para escribir este post, es lo que ha pasado en el blog Antes todo esto eran champús, cuya escritora tuvo el valor de abrir una sección dedicada a las quejas anónimas de los que han tenido la grandiosa oportunidad de ser explotados en alguna agencia. Y cual fue el resultado? Quejas y amenazas por parte de la agencia mencionada, y artículo que se tuvo que retirar (lee aquí para enterarte). Yo, para empezar, no creo que la persona que contó su historia y las otras que confirmaron contando más o menos lo mismo, no tenían nada mejor que hacer, que decidir calumniar a una empresa porque si. En fin, de esta historia cada uno saque sus conclusiones. Pero yo la aprovecho para analizar una situación muy común, hacerme unas preguntas y darme unas respuestas, poniéndome en la piel de los empresarios/clientes/portales web/todos los que se crean con derecho a aprovecharse de nuestra profesión para ver si encuentro el sentido a todo esto.

Situación número 1: 
Te lo pasas pipa dibujando, creando, fotografiando, escribiendo… si es tu vocación ¿porque tengo que hacerte un contrato laboral con sueldo o simplemente pagarte por ello?
Pues porque aunque parezca que somos seres humanos con super poderes creativos, en realidad somos personas normales con necesidades básicas: comida, ropa y un techo y ni la felicidad ni lo bien que nos lo pasamos nos las cubre.

Situación número 2.
Para un diseñador o un publicista entrar en una agencia «es lo más». Entonces si mi agencia es «lo más de lo más» ¿porque debería pagarte un sueldo si te estoy permitiendo realizar tu sueño? Deberías darme las gracias por darte la oportunidad de ser un becario con experiencia explotado en mi maravillosa agencia. (esta conversación la he vivido en primera persona)
Pues mira, yo no tengo que dar las gracias a nadie por cumplir con mi deber de trabajar. El que debería de dar las gracias eres tu a todos los que si aceptan estas míseras condiciones con tal de no quedarse en casa, porque es gracias a ellos que tu empresa sale adelante (bueno esto no tuve el valor de decirlo en el momento)

Situación número 3.
Ay mira, me ha dicho mi amigo que eres diseñadora, te importaría hacerme un logo, así, algo rápido… Pero si no tardas nada, ¿porque me lo cobras tan caro?
Pues porque para que yo no tarde nada y te lo haga como a ti te guste he tenido que invertir mucho dinero en equipos pero sobretodo tiempo en formarme. Y amigo, ¡el tiempo es oro!

En fin, seguro que a más de uno le suenen estas anécdotas, y más segura estoy de que habría más que contar. ¿Pero todos reaccionaríamos así, negándonos a aceptar tales condiciones? Yo creo, o mejor dicho, se que no. Y hay muchas razones por ello, en las que no entro. Pero estoy segura de que si cada uno de nosotros empieza a ser consciente del valor de su trabajo, ya nadie se atrevería a pedirnos un dibujito by the face.
¿Opiniones? ¡Serán más que bienvenidas!