Hace poco mas de dos semanas volví de mis vacaciones, así que me hace especial ilusión volver a empezar a escribir en mi blog uno de mis fotodiarios. Hoy voy a resumir mi viaje por Galicia en imágenes, con rincones poco convencionales, como siempre suelo hacer. Si me sigues en Instagram seguro que habrás visto algunas fotos. Ahora sin embargo vengo a contarte todo mi viaje en detalle para que puedas disfrutar conmigo pero sobretodo tomar nota e inspirarte para tu próximo viaje. Pero antes voy a decirte algo que te permitirá entender la dimensión de mi emoción al haber emprendido este viaje.

<< El post es bastante largo, si quieres ver las fotos, simplemente baja… Pero la lectura te permitirá disfrutarlas aún más >>

Cada año, desde que vivo aquí en España, tanto por una cuestión económica como de falta de tiempo, mis veranos se han religiosamente transcurrido en mi tierra. La considero una suerte, porque no todo el mundo ha nacido en una ciudad rodeada de playas, montañas, buen ambiente nocturno ideal para el verano. Entonces cada verano, aprovechando la visita a mi familia y amigos, también disfrutaba mis días de playa, tan deseados durante todo el año. Muy bonito sin duda. Pero, aunque no lo parezca esto tiene su parte negativa, y la tengo que contar: en mis vacaciones sicilianas nunca he descansado del todo. Porque siempre hay alguien que hay que ir a visitar, algún plan al que no se puede renunciar y alguna pizza a la que no se puede decir que no. Siempre vamos (yo y mi pobre chico que tiene que aguantar mis obligaciones) de un lado para otro, cual pelotas de ping-pong. Así lo que suele pasar es que la vuelta se hace verdaderamente dura, tanto por el cansancio como por la intensidad emocional difícil de sobrellevar: al final con tal de ver a todo el mundo, disfruto poco de mi gente y me parece que he estado muy poco tiempo con cada uno de ellos. Y me voy de allí con el corazón encogido y con ganas de llorar porque siempre me sabe a poco. Es muy duro, de verdad.

Este año la cosa tenía que cambiar. Primero porque he tenido que viajar a Sicilia varias veces este año por las bodas de mis amigas, y segundo porque he pensado: me merezco un viaje, unas vacaciones de verdad.

Por ello yo y mi chico hemos decidido hacer realidad uno de nuestros deseos: visitar Galicia. Hemos hecho una ruta en coche por la costa, que nos ha permitido ver con detenimiento todas las rías baixas, Santiago de Compostela y finalmente las playas de las catedrales, en el cantábrico. Nos hemos quedado con ganas de ver mejor esta zona. De hecho volveré para ver A Coruña, ciudad de la que tantos hablan tan bien!

Mi viaje en detalle

  • Vigo

    Salimos de Madrid bien temprano y nos dirigimos a Vigo para estar allí dos días. Justamente hemos pillado un día festivo, en el que estaba todo cerrado, y casi no había nadie en la calle. Aún así hemos disfrutado de su casco histórico, de las vistas preciosas a la ría, sobretodo las que se pueden ver desde el parque del Castro. Hemos aprovechado también para comer marisco y ver las playas que están al otro lado de la ría (Cangas y Moaña). Tuvimos una suerte increíble, ¡porque vimos unos delfines pasar por ahí! No hay ninguna foto que lo atestigüe, porque estaban muy lejos, y yo no traía conmigo mi zoom, para no cargar con mucho peso. No es un problema, me quedaré con el recuerdo precioso en mi memoria.

  • Islas Cíes

    Después de estos primeros días bonitos y relajantes cogimos el ferry para disfrutar otros dos días en las islas Cíes de camping. Para estos días no tengo palabras que puedan describir la inmensidad y la preciosidad de todo lo que vimos. Fue una experiencia total, a completo contacto con la naturaleza. Me di cuenta de cuanto me hacía falta. Despertarse entre los arboles y con vistas a playas que no tienen nada que envidiar al caribe (excepto la temperatura del agua) no tiene precio. Te llena el alma. De hecho, fueron los dos días que creo que hemos vivido con más intensidad, porque hemos hecho de todo, y en una dimensión, que ninguna ciudad o pueblo te permite: hacer rutas por los bosques, ver vistas increíbles a todo el archipiélago, ver atardeceres sobre el mar atlántico en religioso silencio junto a otras personas hambrientas de belleza, ver amaneceres, pasear en playas semi desiertas, tomar el sol tumbados en arena blanca, bañarnos a pesar de lo fría que estaba el agua, tumbarnos en el suelo y ver las estrellas y la vía láctea, olvidarme de internet… y en definitiva relajarme como nunca había hecho.

  • Combarro

    Se acaban nuestros días en las islas cíes y nos dirigimos a Combarro. Aunque es una pena haber dejado atrás este paraíso, agradecemos haberlo hecho, porque nos esperan unos días de muy pero que muy mal tiempo. No se que hubiera pasado, tampoco somos tan expertos en camping como para estar listos para cualquier situación. Al fin llegamos a Combarro como decía. Yo no sabia a lo que iba, y no podía creer que me esperaba ver algo tan bonito. Combarro es un pueblo super pequeño y super bonito! Ha sido llegar, y no parar de flipar ojiplática gritando como una loca “pero que bonito es esto, que bonitoooo”. Es un pueblo lleno de hórreos,  típicas construcciones que se usaban para conservar los alimentos, y cruceiros de piedra. Pero además de esto, está pegado a la playa y sus calles son super pequeñas, y esto es lo que le da este toque mágico. Aquí, además de ver esta arquitectura tan tipica gallega, pudimos comer un pulpo a la brasa y unas sardinas a la brasa que no olvidaré nunca.

  • Ruta en coche por las rías baixas

    Al terminar nuestros días en Combarro, nos tenemos que dirigir a Santiago de Compostela, y el amable chico de nuestro hotel nos ha aconsejado recorrer la carretera que bordea toda la costa, en vez de ir en autopista, para poder así ver distintas playas y pueblos. Y así lo hicimos. Una pena el mal tiempo que nos pilló. Este día fue verdaderamente malo, y no se podía andar por las calles. Pero bueno, a pesar de esto, cada vez que había algo que nos gustaba parábamos rapidamente, hacía una foto y me volvía a subir al coche para seguir con nuestro recorrido. Fue igual de precioso, tanto por los pueblos y playas que pudimos ver, como por lo que disfrutamos del viaje en carreteras secundarias rodeadas de bosques y verde.

  • Santiago de Compostela

    Llegamos finalmente a Santiago de Compostela y disfrutamos mucho de esta ciudad y de sus piedras, con lluvia y un poco de frío, durante un día.

  • Ribadeo

    Al terminar nuestra visita a la ciudad de piedra nos dirigimos hacía Ribadeo, el pueblo que está pegado a Asturias y donde se pueden ir a visitar las playas de las catedrales. Por suerte el mal tiempo nos deja y vuelve el sol para dejarnos disfrutar de nuestros últimos días en pleno relax. Ribadeo es un pueblo muy bonito y muy distinto del resto de sitios que visitamos. Se nota por sus edificios que vivió una epoca dorada y que un tiempo estaba poblado de gente pudiente. Además hay muchos paseos que hacer para disfrutar de un paisaje precioso, como el que lleva al faro. Y luego la playa de las catedrales. Lo que ha conseguido crear la naturaleza es impresionante: arcos de roca llenos de mejillones y percebes super pequeños que solo se puede ver 2 veces al día, cuando el mar baja y te permite pasear por su temporal playa. Sin duda el broche perfecto para terminar estas vacaciones con la alegría de haberlo probado, vivido y disfrutado todo. No nos ha faltado absolutamente nada.

Si estuvieras aquí delante mía preguntándome “¿entonces que es lo que mas te ha gustado?” te diré todo. Así, tal cual. Es que no ha habido ni un solo día malo, decepcionante, aburrido… Nada.

Si no conoces Galicia te recomiendo un viaje de este tipo: una ruta en coche para ver todo lo bonito que hay.

Ahora te dejo disfrutar de las fotos. Habrá muchas más que en otros fotodiarios, pero te prometo que no será aburrido. Si quieres ver playas espectaculares y atardeceres de infarto, emprende este viaje virtual conmigo. Te gustará.