Quiero compartir con todos vosotros una reflexión muy importante y muy interesante sobre lo que es y lo que no es el handmade, y lo voy a hacer con las palabras de Gabriella de Duediquadri Atelier. Ella es artesana y diseñadora de mi ciudad, que he conocido hace poco, y que aprecio mucho, tanto por su trabajo como por su personalidad.

Es una de estas personas con las que te entiendes a primeras. El día que pudimos charlar delante de una taza de té, salió este tema, y hoy ella lo ha resumido y lo ha expresado con unas palabras y unos conceptos tan buenos, que yo no podría decirlo mejor. Así que le pedí permiso para poderlo traducir en español y compartirlo con todos vosotros. Aquí os dejo esta reflexión, que yo comparto plenamente, desde la primera hasta la ultima palabra.

«Ultimamente la palabra y el concepto «handmade» está muy de moda, sobe todo en el web… Pero yo me hago unas preguntas sobre los muchos matices que tiene esta palabra desde hace unos cuantos años. Ahora mismo estamos viendo como crecen (también gracias a la crisis) los así llamados mercadillos de lo «hecho a mano» y la atención por parte de muchas personas (¡y me parece muy bien que sea así!) a toda la filosofia DIY «do it yourself, o hazlo tu mismo». Escribo este post también para contestar a todos los que me preguntan porqué ya no participo a casi ningún mercadillo de artesanos de mi ciudad. Y la razón numero uno está en el hecho de que no todo lo que se expone en estos mercados está realmente «hecho a mano»; diría que se parece mas bien a sucursales de las tiendas chinas detrás de la esquina. Entonces ahí va la pregunta: ¿porqué pasa esto? Basicamente porque la organización de dichos mercadillos no hace una verdadera selección, ya que su unico interés está en llevarse a sus bolsillos el dinero de todos los que están dispuestos a pagar. Esto, no solo no me conviene a mi, ya que mis productos no pueden valer tan poco como los que venden made in china, si no que contribuye a crear una grande confusión en la cabeza del potencial cliente. No todos tienen porque saber distinguir algo hecho a mano de algo realizado de manera industrial… Esto lo he aprendido de la experiencia.  Muchas veces me ha pasado lo de encontrar a personas convencidas de que mis trabajos son creaciones realizadas con materiales comprados ya hechos. Y no me enfado por ello, mas bien intento explicarles las técnicas que uso, demostrarles los procesos de elaboración de cada producto. Es una cuestión de humildad: yo no se nada de astrofisica, cirugía o mecánica, y como dice Nanni Moretti «yo no hablo de lo que no conozco». Con quien me enfado, es con todos aquellos que solo por ganar venden un producto realizado de manera industrial como si fuera hecho a mano. Vamos ahora a analizar una cuestión mas sutil y mas delicada aún. ¿Que es artesanía y que es «design»? Hay un montón de buenísimos artesanos de la ceramica o artesanos de joyería que tienen mucha experiencia con la técnica que manejan, y que pero se basan en una tradición para seguir haciendo siempre el mismo jarrón o el mismo anillo. El «design» es otra cosa. Conlleva un proyecto y una búsqueda que llevan siempre a nuevos caminos. Ahora, dejando de lado el resultado que para algunos puede ser excelente y para otros malo, hay que tener en cuenta por lo menos el trabajo y la intención. ¿Es correcto hablar de diseño cuando los objetos en cuestión son una copia mal hecha de los productos Thun (Objetos que para mi gusto ya son bastantes discutibles)? La otra razón que fomenta cada vez mas mi aislamiento y que me impide estar detrás de las necesidades de las tiendas es el enorme malentendido que pertenece a la categoria de lo hecho a mano, y que muchas veces se transforma en triste copia de grandes marcas. Para mi «handmade» significa humano en vez de industrial, lento en vez de rápido, personalizado en vez de homologado, unico en vez de masificado. Para hacer que esto pase mi producción prevé tiempos humanos (no tengo el sótano lleno de chinos haciendo la cadena de montaje), materiales caros y de buena calidad (no compro al por mayor), realización de pocas piezas (tanto mi tiempo como mis inversiones son limitados ya que no soy una marca abstracta, si no una persona de carne y huesos). Además, proponer un producto no masificado significa también que este producto se adapta a los ritmos de re-adaptación humanos y de las estaciones, un producto que quiere salir de la espiral de consumismo que nos hace desear la primavera en invierno y al revés, y que nos hace desear un feísimo bolso solo porque tiene un logo encima que quiere decir a los demás cual es nuestro «status».  Así que digo NO, mi colección de primavera no está lista en diciembre. Y todavía NO, mi trabajo no sigue freneticamente las reglas de la moda del momento y finalmente NO, no volveré a dar ni un euro mas a quien organiza eventos sin prestar atención a estos importantísimos detalles.»