Ponte en esta situación. Estás en un supermercado, tienes que comprar algún té o alguna infusión y estás abrumada ante tanta oferta, distintas marcas, distintos precios que ya no sabes por donde mirar. Tu cabeza se queda en blanco, decide pasar de comparar precios. ¿Qué haces? ¿Qué decisión tomas para elegir donde comprar? Yo soy de las que al final elige el paquete más bonito. ¿Y tu?

Está claro que he utilizado el ejemplo del té porque me parece una situación en la que podamos encontrarnos más de una. El té no es un producto excesivamente caro. Si tuviera que usar este criterio en todas mis decisiones y compras… ¡Estaría arruinada! Pero aún así, todos los productos con un packaging bonito me atraen y llaman mi atención. Y si puedo permitirme comprar algunos bien… Si no me limito a admirarlos!

Si lees este blog es porque te interesa y te gusta el diseño. Seguramente serás una de estas personas que como yo aprecian los detalles bien acabados, el estilo vintage de algún que otro producto, las latas de galletas super cuquis, y las cajitas bonitas de té.

¿Pero que pasa con los blogs y las webs? ¿Que sentimientos tienes cuando navegas? ¿Cuando decides quedarte en uno, o huir de otro? Seguramente te dejarás guiar también por este sentido estético que nos acomuna. Yo por lo menos, si tengo que quedarme a leer un blog de un tema que me interesa, prefiero que también sea bonito. Y con bonito no me refiero a que tenga decorados, florecitas y fondos repetidos… No, con bonito quiero decir que sea simple y fácil de leer. Porque

 

Yo por ejemplo cada vez más valoro los consejos y servicios de muchas blogueras y blogueros, me fio muchísimo de sus puntos de vista y si me proponen un producto que podría solucionarme tal o cual problema, lo compro. Pero te juro, que nunca, nunca compraría en una web descuidada, imposible de leer en el móvil, con estética del 2005 (que fue hace 10 años, y ya ves tu cuantas cosas cambian en 10 años!). Estoy exagerando, pero seguro que tu también habrás sido bastante crítica con alguna web de este tipo. ¿Te apetecería quedarte a leer este blog old style? ¿Comprarías algún producto en el caso de que los vendiera? Seguro que no.

Ahora te hago la misma pregunta pero al revés. Si pudieras ver tu blog desde la perspectiva de tus lectores, alejarte de todo el esfuerzo que te ha supuesto montarlo, personalizarlo, ajustarlo a tus necesidades… ¿te darían ganas de leerlo? ¿Querrías comprar algo en ello? Es una buena forma de mirar las cosas en perspectiva, y ser autocritica.

Por eso mismo, si ante estas preguntas estás dudando, y crees que tu blog se merece un lavado de cara, te vendrán muy bien los consejos que te traigo hoy. Son simples y prácticos y los podrás implementar ahora mismo en tu blog para hacerlo más profesional y atractivo sin tenerte que complicar mucho la vida.

1. Usa tipografías simples.

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Puedes elegir entre una bonita tipografía con serif o una sin serif. En la imagen arriba tienes varios ejemplos para combinarlas. Ambas elecciones están igual de bien según lo que quieras comunicar (más sofisticada con la primera o más moderna con la segunda). O incluso podrías usar ambas. Mira como lo hace Andrea Amoretti en su blogLo importante es que facilites la lectura a quien se toma su tiempo para pasar por tu blog. No le hagas huir, haz que se quede.
¿Quieres profundizar? Lee este artículo de Arturo García sobre buenas prácticas tipográficas que hay que utilizar en el mundo 2.0.

2. Elige un color dominante

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Si eliges más podrías equivocarte al conjuntar los colores y al final puede que no consigas transmitir a tus lectores/clientes la sensación correcta sobre tu marca. Los colores hablan, nos cuentan sentimientos y sensaciones. Has visto la película Del Revés? Allí cada sentimiento está representado por un color: el rojo es la ira, el morado es el miedo, el naranja la alegría, el verde el asco y el azul la tristeza. Pero esto no quiere decir que estos colores representan solo estas sensaciones. Cada color puede representar muchas más. Si nunca has oído hablar de la teoría del color, te aconsejo echar un vistazo a este artículo de Three Feelings. Te harás una idea de todas las sensaciones que puede causar un color así podrás elegirlo con cuidado, porque es uno de los elementos que puede hablar de ti mucho más de lo que puedas creer.

3. Cuida las imágenes

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Por ejemplo asegúrate de que estén guardadas en el formato correcto según su función y su tipología. Lee más aquí si quieres profundizar sobre los formatos de imágenes en la web. Asegúrate de que tengan bastante resolución y que no se vea nada píxelado por ahí en tu web. Además de ser feo, es muy poco profesional.
Si quieres mejorar aún más, te aconsejo de que publiques tus fotografías a un buen tamaño, suficiente para que encaje con el texto. Este cuerpo de texto tan ancho y esas imágenes tan pequeñas… ¿Porqué? Por favor, quiero ver la fotografía de tus preciosas pulseras en todo su tamaño, no quiero quedarme ciega! 😉
Por supuesto, para conseguir esto, nada de estirar la imagen a un tamaño mayor del original. O sea, si la imagen que quieres publicar mide 400 px de ancho, y el cuerpo de texto de tu blog mide 800 px, no estires la imagen a este tamaño, o lo único que conseguirás es arruinarla y pixelarla aún mas.

Esto es solo un pequeño resumen para que puedas empezar a mejorar el aspecto de tu blog sin miedo. Se trata solo de tres elementos para cuidar, que tienen un lema en común: less is more, o menos es más que podrás aplicar en todo. Pero siempre se puede profundizar, y seguramente trataré estos temas más en detalle en mi blog. Pero si estás impaciente y quieres profundizar ahora mismo sobre buenas prácticas de diseño, te paso una última lectura, en el blog de Laura López.

Y hasta aquí estos breves consejos para refrescar tu imagen digital. ¿Como lo ves? ¿Te parece fácil? ¿Te atreves a cambiar tu envoltorio digital? ¿Te apetece ser una caja de té bonita que destaca sobre todas las demás, o sólo te conformas con ser un envoltorio de marca blanca? Si tienes alguna duda más que plantearme, ya sabes que tienes los comentarios a tu disposición. No te cortes, estaré encantada de leerte y contestarte.