Hoy te traigo un post especial, uno de estos que no estaba previsto en mi calendario editorial, que pero se ha convertido en la forma ideal de despedirme de este 2017 en este blog. Te voy a hacer un resumen de mi año, desde un punto de vista bastante intimo y personal y voy a compartir contigo las fotos del último evento de networking al que he asistido, que, como verás, ha sido muy muy especial.

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Un año de introspección

Si me sigues desde hace tiempo, te habrás dado cuenta de que este año he estado un poco ausente. El blog lo he reactivado hace poco, pero en redes sociales estoy muy desaparecida. Si me conoces desde hace poco y para que te hagas una idea, yo era muy muy activa en redes, he llegado a conectar con muchísimas personas, y además disfrutaba muchísimo compartiendo mis fotos en Instagram acompañadas de pequeñas historias. Pues este 2017 se ha caracterizado precisamente por mi ausencia en esta red y en todas en general.

Esto no es nada malo, al contrario de lo que pueda parecer en un principio. Yo el año pasado, cuando en estas fechas estaba reflexionando sobre mi año y sobre mis objetivos para el año nuevo, lo resumí todo en una palabra: quería centrar el 2017 en mi vida interior.

A lo largo del año, sinceramente he ido olvidando esta palabra del 2017, pero parecía que este propósito se había instaurado en lo más profundo de mi alma, porque todas las decisiones que he tomado, todas las acciones que he emprendido han sido focalizadas en esta afirmación:

  • He decidido centrarme en lo importante, este proyecto
  • He decidido abandonar momentáneamente las redes sociales, necesitaba silencio
  • He reducido muchísimo mi agenda de quedadas y eventos de networking
  • star
    Por primera vez en mi vida, me he tomado en serio conocerme a mi misma

Resultado: 

he avanzado en muchísimas cosas y a la vez me he construido una burbuja bien calentita y bonita de la que me está costando salir.

¿Qué quiere decir eso? Simplemente que cosas que antes no me costaba nada hacer, como contar mi vida en las redes o apuntarme a todas las quedadas de emprendedores habidas y por haber... de repente se me hacen un mundo. 

Supongo que es un efecto colateral de esta decisión de centrarme en mi vida interior, en conocerme mejor y dar prioridad a lo importante.

El día en el que me cambia el chip

Hace un par de semanas me entero por Instagram de que Elena Sacoe, la chica que ha hecho magia con los textos de mi web (pronto verás los cambios), viene a Madrid a una cena de navidad de emprendedores y autónomos. Le pregunto si nos vemos y ella me propone apuntarme a esta cena.

Y en mi cabeza han pasado todo tipo de pensamiento: ya tengo mil cenas a las que ir, me da pereza salir entre semana, yo no soy autónoma y no tengo nada que aportar, ya iré otro año, hace mucho frío, no se quien irá, a lo mejor me aburro, etc, etc. 

Le digo a Elena que no se si iré, que ya le confirmaré. Ella insiste (por suerte) y espera que podremos vernos en esta cena. Y yo un día de repente, me doy cuenta de que todos mis pensamientos son excusas para no salir de mi zona de confort.

Me desprendí de ellos, corrí a escribir un correo a Ire Martín, la organizadora de Navidad por cuenta propia, para saber si aún quedan plazas y ella me dice que sí, queda la ultima plaza para mi. ¡Bieeeen! Voy a Navidad por cuenta propia y voy a encontrarme con Elena. Nada más comprar la entrada, me entero que también veré a Arianna León que hace mucho que no veo y con la que hemos grabado una entrevista muy chula que verás muy pronto por aquí. 

En mi cabeza sólo había un pensamiento: menos mal que me he animado. Va a estar genial y encima voy a ver personas que tengo muchas ganas de volver a ver y a desvirtualizar. 

Y efectivamente así fue: he llegado a casa del trabajo, he descansado un ratín, me he arreglado y he salido a disfrutar en la cena.

La primera persona que me he encontrado ha sido Nore de Team Wayka, que me ha reconocido en seguida sin necesidad de ver mi entrada. Después al entrar en la sala veo a mi querida Marta de Bluü, después a Arianna León, Ire Martín y Elena Sacoe con la que después de un mes trabajando juntas, nos damos un super abrazo y compartimos un rato largo juntas.

Después he conocido a Victoria de Bite me Koa, Laura de Once upon a copy, Yohe Caceres, Margherita Mazzanti, Lucía de Cocinando el cambio. No me ha dado tiempo de hablar con más personas, pero me he quedado con las ganas, porque había gente con proyectos chulísimos. 

Imagínate, con lo que me ha costado salir de mi cueva, cómo he disfrutado de este evento: como una enana, muy pero que muy feliz de haberme animado a salir de la dichosa zona de confort, que yo creía que tenía totalmente abandonada. 

Aprendizajes de esta experiencia

Por supuesto, toda esta experiencia me ha llevado a reflexionar y de ahí que me haya animado a contártelo todo en este post especial. Espero que mis conclusiones te ayuden a reflexionar a ti también sobre la importancia de desprenderse de estas excusas limitantes y salir de nuestra zona de confort.

  • Reflexionar, pararse e centrarse en lo interior está bien, pero hay que ponerse una fecha límite, porque si no, corres el riesgo de no salir nunca de este estado "reflexivo".
  • Hay señales en el universo y hay que escucharlas. Si todo conspira para que te muevas de tu cómoda silla, hazle caso, los resultados pueden sorprenderte.
  • Vencer la timidez y conocer a gente nueva afín a tus valores es sano, divertido y poderoso. No tengas miedo a hacerlo. Y si el miedo sigue paralizándote, pregúntate: ¿qué sería lo peor que podría pasarte? Nada tan malo como para no ir, ¿verdad?
  • Trabajando en soledad, es muy fácil atascarse en un bucle de miedos y pensamientos negativos. Hablar con gente que te entiende te ayuda a relativizar tus problemas y a salir del bucle de forma muy fácil.
  • Hay personas muy majas, dispuestas a animarte y ayudarte si lo necesitas. Si no sales a conocerlas, puedes perderte una oportunidad enorme de recibir este empujón que necesitas.

Y ahora, después de tanta reflexión, ha llegado el momento de que veas con tus propios ojos el ambiente que respiramos el jueves pasado en Navidad por cuenta propia de Madrid, en Esencia al cuadrado. Una vez más, aprovecho para dar las gracias de forma oficial a Ire, que lleva montando este sarao desde 2013. Ha sido genial y no pienso perderme las próximas ediciones.  


Navidad por cuenta propia, en detalle

Hemos tenido nuestra ración de música en directo, un regalo muy especial de parte de Ariadna de Sonidos del universo.

Teníamos el reto de encontrar a nuestro amigo secreto, ir a conocerle y después dedicarle unos deseos para el nuevo año. 

Hemos disfrutado de nuestra cena en un lugar bonito, con comida riquísima, vinitos y cervezas que no han faltado a nadie. ¡La atención de los camareros ha sido impecable! 

Además de charlas, copitas de vino, cerveza y comida rica, hemos tenido nuestra propia cesta de navidad. Los que han querido, han regalado algún servicio o producto de su web.

Yo he regalado un servicio que voy a lanzar en Enero, y la afortunada ha sido Arianna León.

Poco a poco se ha ido rellenando la pared de los buenos deseos...

Y antes de irnos, me puse a hacer las fotos de ritual con estas amigas que tantas ganas tenía de ver y desvirtualizar.  

Y hasta aquí este resumen del #navidadporcuentapropia que celebramos el 16 de diciembre en Madrid. Espero que lo hayas disfrutado y que mi historia te haya animado a lanzarte a conocer gente nueva, compañeros emprendedores con los que compartir este tipo de vivencias que es difícil compartir con quienes no entienden nuestra locura de emprender. 

Ahora sí que sí, me despido de ti de forma oficial. Estos días de vacaciones navideñas el blog se queda descansando y yo seguiré tramando cosas y trabajando en la trastienda para que el 2018 sea un super año. Nos volvemos a leer el 8 de enero, y mientras tanto...


¡que pases felices fiestas con tu gente favorita!