El lunes pasado te conté lo importante que es cuidar la imagen de tu marca handmade para asegurarte de que estés transmitiendo la imagen correcta y los mensajes adecuados a tus clientes ideales y así crecer con tu negocio. Hoy quiero contarte que tienes a tu alcance dos soluciones para evitar que tus clientes te perciban como la chica que hace cositas en su tiempo libre y empiecen a reconocerte como una de las mejores profesionales en tu sector.

Una de estas soluciones es improvisarte diseñadora y diseñar toda tu imagen de marca. La otra solución sería encargar este trabajo a un profesional. Pero de esto último  te hablaré el viernes.
Hoy quiero profundizar sobre el primer punto en intentar darte una respuesta a la pregunta que he formulado e el titular: ¿diseñar tu propia imagen puede ser una solución o convertirse en un problema?

 

Voy a analizar todos los aspectos que tendrás que tener en cuenta y todas las cosas que podrían pasarte si te embarcas en este proyecto. Después tu llegarás a la conclusión que mejor se adapta a tu circunstancia.

 

1. No tendrás que diseñar solo un logo

En el momento en que decides diseñar (o rediseñar) tu imagen de marca, no cometas el error de pensar que sólo se trata de dibujar un logo bonito que quede bien. Por desgracia tengo que darte una mala noticia: tu imagen corporativa no se compone solo de un logo.
Una vez hayas desglosado tus valores de marca y hayas hecho un retrato super detallado de tu cliente ideal, tendrás que ver qué colores pueden ayudarte a comunicar tu mensaje, en qué proporción hay que usarlos, qué tipo de fotografía tendrás que usar, qué tono usar en tus publicaciones, hacer un estudio de tipografías para elegir la que mejor  representa tu marca, ver que hace la competencia para decidir dónde y cómo distinguirte… y al final, sintetizar todos estos conceptos en un logo.

 

2. Tendrás que preparar tu logo en distintos formatos y tamaños.

Cuando tu logo esté ya decidido, tendrás que preparar un kit de materiales en distintos formatos y en distintos tamaños para que lo tengas siempre listo y a tu alcance todas las veces que lo necesitas. Si tu logo tiene colores, tendrás que preparar 2 versiones de más,  una blanca y una negra y todos tienen que tener fondo transparente. Si es muy rectangular, deberás tener una versión cuadrada para las redes sociales que a su vez tiene que tener las 3 variantes en color, blanco y negro. Tendrás que diseñar un favicon para las pestañas del navegador. Tendrás que diseñar también una marca de agua que podrás incluir en las imágenes de tu blog y redes sociales. De estos recursos tendrás que guardar una versión vectorial y otra en png, la primera para imprimir o para volver a editar y la segunda para el web.
Esto es el mínimo que tienes que tener. Si querrás usar tu logo en otros soportes, como un rótulo por ejemplo, o las etiquetas de tus prendas, también tendrás que diseñar tus logotipos adaptados en tamaño y formato para estos soportes.

 

3. Tendrás que diseñar tu manual de identidad corporativa

Una vez que todo este material esté listo y organizado llegará el momento de crear el manual de identidad de tu marca. Esto es fundamental para que otros sepan usar tus recursos gráficos de la forma correcta y sin alterar nada. Por ejemplo si tienes relación con algún medio que te haga publicidad lo ideal es que puedas enviarle este manual junto con tu logo, para que pueda usarlo siempre conforme a lo que se ha establecido.
También te servirá a ti para volver a consultar algunas cosas que se te pueden olvidar con el tiempo, como por ejemplo los distintos valores de tus colores corporativos.

 

Tu manual de identidad tiene que incluir:
• un resumen de tu marca, con tus valores y tus objetivos
• un capítulo donde se detalla el proceso del diseño del logotipo: las tipografías que lo componen, el significado del icono (si lo hay) el porqué de la elección de una determinada tipografía y determinados colores…
• un capítulo dedicado a las variantes del logo. Aquí hay que explicar en que situación hay que usar cada uno.
• un capítulo dedicado al espacio de seguridad que hay que mantener alrededor del logo para evitar que se coloque de forma equivocada
• un capítulo dedicado al tamaño mínimo para asegurar la legibilidad de tu logo
• un capítulo dedicado a los usos incorrectos del logo
• un capítulo dedicado a los colores corporativos. Deberás indicar todos los perfiles de color (pantone, rgb, cmyk y hexadecimal) y las proporciones en las que se usan en tu marca.
• un capítulo dedicado a las tipografías que hay que usar en web y en papelería impresa, si son distintas. Pero pueden ser las mismas.

 

Todo esto que te acabo de contar es el proceso que hay que hacer para diseñar no solo un logo bonito, si no una imagen de marca que tenga coherencia y consistencia todas las veces que se aplique y en todos los soportes donde se vaya a usar. También es una forma útil y necesaria para documentar todo el proceso que te ahorrará dolores de cabeza en el futuro, cuando probablemente te olvides el numerito hexadecimal de tu color corporativo, o el tamaño mínimo. Abres tu manual y lo tienes siempre a tu disposición y sin necesidad de improvisar nada.

 

Supongo que te habrás dado cuenta de que improvisarse diseñador no es tan fácil como parece. Y te lo quiero confirmar contándote mi experiencia en algo parecido.

 

Hace no mucho tuve la ingenuidad de pensar que como soy diseñadora gráfica también podría hacer webs. Y no podía equivocarme más. Me metí en unos marrones pensando en que podía solucionarlos yo solita, improvisando y sin formación previa, que no me dejaban dormir tranquila por la noche. Una cosa que para cualquier webmaster o diseñador web podía ser fácil, en mis manos se convertía en una autentica montaña de nudos que era incapaz de ir soltando. Por suerte no perdí demasiado tiempo con esto y me di rápidamente cuenta de que para hacerlo bien, o me formaba en serio, o lo dejaba en manos de los expertos. Como el tema no me apasiona, opté por la segunda opción. He preferido centrarme en lo que mejor se me da, y que además me gusta y puede ayudar a mucha gente: el diseño de imagen corporativa.

 

Ahora te hago una pregunta y quiero que seas sincera primero contigo misma, y luego conmigo si te apetece en el apartado de comentarios: ¿te ves capaz de meterte en todo este sarao? ¿crees que diseñar tú misma tu imagen de marca es la solución que necesitas o podría convertirse en un problema?

 

Espero conocer tu experiencia, de veras, me ayuda un montón.
Mientras tu reflexionas yo me despido de ti, hasta dentro de dos días, donde te hablaré de la segunda opción que hay para tener una marca profesional. ¡Te espero!