La semana pasada te conté que iba a estar un poco más callada que de costumbre porque necesitaba tomarme mi vida con más calma para terminar de definir unas cuantas cosas importantes (lee aquí si te lo has perdido). Pero también te conté que no iba a desaparecer al 100% porque tenia unos cuantos artículos en el tintero, listos para salir a la luz. Este de hoy es uno de ellos.

 

Voy a hablarte de otra forma de hacer marketing con la ayuda de Amaya. Ella es Emoworker, o sea, ayuda a emprendedores creativos como tú a desarrollar estrategias de marketing desde otra perspectiva. Una perspectiva más slow, más emotiva, para conectar con los clientes de una forma mucho más intima y profunda.

Me ha gustado tanto su propuesta que no he podido evitar invitarla a contar algunos de sus secretos aquí en mi blog. Le he pedido ayuda para que nos cuente su visión del marketing para que tú y otras que me leéis, le perdáis el miedo a esta palabreja tan fea. Marketing no es engañar, vender la moto, para ganar dinero a costa de todo. Esto probablemente es el marketing de hace años. Pero hoy en día ya no funciona.

 

Los clientes somos más exigentes e inteligentes. Como emprendedores tenemos el deber de respetar a la exigencia e inteligencia de nuestros clientes. Tenemos que cuidarle y asegurar que su experiencia de compra con nosotros sea la más placentera posible. Para que esta compra sea el principio de la siguiente.

 

Suena muy interesante, ¿verdad? Pues te dejo con ella, que te lo va a contar todo. Además te recomiendo llegar hasta el final, porque Amaya ha sido tan generosa que ha pensado en preparar un regalazo a todas mis lectoras.

 

¡Un super detalle Amaya! Mil gracias otra vez.

 

Y ahora, sí que sí… te dejo con la lectura.

 


 

¡Vamos a ponernos en situación!

 

Durante meses, has dedicado mucho tiempo (también dinero) a construir tu negocio artesanal, en el que las horas pasan sin darte cuenta; y creando un producto o servicio de calidad.
Lo tienes lanzado; comienzas a hacerlo visible; mantenerlo supone para ti un gran esfuerzo y llegan los primeros contactos ¿qué haces a partir de entonces?

 

  • ¿Atiendes a los contactos de forma personalizada?

 

Y una vez has avanzado en el contacto…

 

  • ¿Te preocupas por conocer un poquito mejor a cada uno, para hacer una oferta adecuada a sus necesidades, o actúas en bloque con todos tus clientes?
  •  

  • ¿Haces un seguimiento, a lo largo del tiempo, para saber si quedó satisfecho con su compra, o con aquello en lo que le ayudaste?
  •  

  • ¿Te mantienes en contacto con tus clientes para detectar nuevas oportunidades o, una vez cerrada una compra, ya no hay un trabajo posterior?

 

Como ves, son muchas las posibilidades y las situaciones ¡y muchas más cuando nos paramos a adaptar cada circunstancia, a cada tipo de negocio y a cada emprendedor! No solo eso, también las opciones varían cuando, además, tenemos que sumar el propósito de cada uno con su proyecto ¡porque no todos esperamos lo mismo del negocio que creamos!

 

Pero si hay algo que quiero que pienses y que grabes en tu cabeza es que:

 

 

¡No desaproveches la oportunidad!

 

Conecta con tus clientes ¡fideliza!

 

Si eres un lector habitual del blog de Valentina, seguro que has conseguido tener una imagen de marca fuerte pero, para que sea definitivamente poderosa, necesitas conectar con tus clientes. En ese momento es cuando puedes comenzar a recuperar la inversión en tiempo y en dinero, y empezar a ser más eficiente. Y, no solo eso, es que necesitas conectar para que tu proyecto dure.

 

Necesitas conseguir que cada cliente quiera quedarse a tu lado, porque le haces sentir mariposas en el estómago y porque algo le dice que lo que haces, lo haces de forma distinta.

 

Eso es la fidelización.

 

Y este es el objetivo de este post, con el que Valentina me ha invitado a estar en contacto contigo, con su comunidad de seguidores.

 

Mi proyecto es Soy Emoworker y, desde mi Slow Atelier y mi blog, ayudo a emprendedores y freelance a fidelizar en sus proyectos, desarrollando herramientas y estrategias basadas en un marketing más lento, que les permiten fortalecer las relaciones con sus clientes y hacer sólidos sus proyectos. En definitiva, pongo mi granito de arena para ayudarles a mantener el estilo de vida que desean.

 

El slow marketing

mi receta contra el reloj emprendedor, como herramienta de diferenciación y de fidelización
Un enfoque slow (o lento) en tu vida emprendedora no debes confundirlo con retrasar cosas, ni dar pasos de tortuga, porque es todo lo contrario.

 

Con el enfoque slow te animo a la acción.

 

La clave está en saber elegir, ser consciente de en qué inviertes tu tiempo, y ser capaz de encontrar el ritmo adecuado.

 

El slow marketing no te va a ayudar a a vender mucho, de forma inmediata, pero sí a crear relaciones fuertes y duraderas con todos los que entren en contacto contigo.

 

Aplicar el slow marketing en tu proyecto pasa por escucharte para saber qué es lo que quieres, en qué momento estás y hacia dónde vas. Si lo haces de forma sincera contigo y le dedicas el tiempo que merece, solo puede darte respuestas adecuadas y únicas. Como tú no hay dos, y ahí empieza tu diferencia.

 

Pero si has puesto en marcha un proyecto, seguro será porque has detectado que puedes ofrecer algo, que un conjunto de personas necesita, y está dispuesto a pagar por ello. A partir de ese momento, ellos, tus clientes deben estar el centro de todo.

 

El cliente debe estar siempre en tu cabeza

 

Si antes hablábamos de saber en qué invertimos nuestro tiempo, está claro que, llevado a nuestros proyectos, en la lista de importantes el cliente ocupa uno de los puestos principales. Así que para trabajar tu conocimiento sobre ellos, o para trabajar con ellos, las prisas nunca pueden ser tus compañeras.

 

Además, te invito a trabajar con tus clientes desde lo cualitativo, desde lo que les define, lo que les interesa, lo que les gusta, por dónde se mueven… De esta manera, estarás trabajando con un montón de pistas que te van a abrir oportunidades.

 

Este es el método que te propongo para empezar:

 

  1. Piensa en tu proyecto

      Dedica un espacio de tu tiempo a pensar en tu proyecto, desde tu cliente, y a responder a las siguientes preguntas:

    • ¿Qué deseo estás ayudando a cumplir a tu cliente?
    • ¿A quién ayudas a satisfacer su deseo?
    • ¿Cuál es tu promesa, aquello a lo que te comprometes con tu clientes cuando adquiere tu producto o servicio?
    • ¿Qué solución le ofreces, o si prefieres, cómo le ayudas?
  2. Separa en dos columnas a tu cliente
    • Una para tu cliente ideal (ese al que venderías tus productos o servicios si pudieras elegir), y otra para tu cliente real (el que te compra). Una vez hecho, trabaja por separado cada columna.
    • Analiza las características de tus clientes desde un punto de vista emocional y piensa de qué manera les puedes ayudar con tus productos o servicios, a cubrir alguno de los deseos de esa lista. Haz una recopilación y tenla siempre a mano.
  3. Revisa periódicamente la información de los dos puntos anteriores
    • Analiza si las respuestas son coherentes entre sí.
    • Además, en el análisis de clientes ¿coinciden las respuestas en ambas columnas? ¿Necesitas cambiar cosas?

 

Si todo es coherente, estás de suerte, así que aprovecha las ventajas que esta coincidencia te ofrece.

 

Si no tiene nada que ver, toca pensar porque algo falla… ¡o no!

 

  • Algo está fallando si tú proyecto no está ni evolucionando ni creciendo. Analiza qué puede ser.
  • También puede ocurrir que el proyecto, tal y como evoluciona, te esté ayudando a crecer. En ese caso, tú decides si seguir ese rumbo o volver atrás y reflexionar.
  • O puede que haya ido cambiando tu idea sobre tu cliente porque has podido conocerles mejor ¡vas por el buen camino!

 

Entenderles para crecer

 

¿Qué vas a conseguir con el trabajo anterior?

 

Si eres capaz de entender a tus clientes podrás trabajar tres puntos clave para que tu negocio crezca:

 

  1. Añadir valor

  2. Sabrás cuáles son sus expectativas, podrás valorar si les estás ayudando o no a satisfacerlas, y podrás ofrecerles eso que tienes (y que ellos necesitan) adaptado a sus características.

     

  3. Adquirir compromiso

  4. Serás capaz de ir un paso más allá en tu compromiso, y sabrás qué mensaje debes transmitirles para que sepan que no solo les ofreces algo a cambio de dinero.

     

  5. Ser una marca con sentimiento

  6. Si lo has analizado con empatía, poniéndote en el lugar de tus clientes, seguro que has sabido percibir lo que ellos sienten en el contacto con tu marca, o lo que te gustaría que sintieran ¡aprovéchalo o anota las ideas!

 

Además, ahora que manejas toda esta información, trata de mantener un trato cercano y trabaja la personalización siempre que puedas.

 

En definitiva, de todo esto trata esa palabreja, que tanto miedo suele darnos, y que tenemos asociada con grandes presupuestos e incluso que pensamos que no es para nosotros: el marketing.

 

El mejor marketing es el que no se nota y el mejor plan es simplemente hacer las cosas bien.

 

El trabajo de fidelización no acaba aquí pero sí es un buen primer paso.
Si trabajas bien la fidelización, tu cliente será tu mejor soporte de publicidad, y ya no necesitarás hacer grandes inversiones ¡estarás sacando todo el provecho de tus recursos antes de salir fuera a buscar soluciones y pagar por ellas! Piénsalo bien: si un cliente confía en ti, en tu marca, estará dispuesto a repetir compras e incluso, a pagar más por lo que ofreces ¡ellos son tu mejor tesoro!

 

Mi propuesta

 

¡Empieza tu lista y entra en acción!

 

Descarga esta plantilla, o crea la tuya propia (la que mejor se adapte a tus circunstancias).

 

Si una vez completado el documento, te apetece compartirlo conmigo, aquí va mi compromiso con vosotras, las lectoras de Valentina:

 

Mándame tu documento trabajado antes del 31 de enero y yo me comprometo a analizarlo y a mandarte mis comentarios.

 

Puedes hacerlo, respondiendo desde este enlace

 

Y si aún no tienes clientes, tú también puedes hacer este ejercicio y solicitarme el asesoramiento posterior. Solo debes tener en cuenta un pequeño cambio, responde a las preguntas pensando solo en los clientes que tú elegirías si pudieras.

 

¡Dar un enfoque slow a tu proyecto puede convertirse en tu diferencia!

 

Te espero en Soy Emoworker donde no solo hablamos de slow marketing sino que compartimos experiencias unidos por un planteamiento común: “otra forma de trabajar es posible”.

 

  • Da igual donde estés trabajando, lo importante es encontrar tu sitio.
  • Seguir las normas no significa hacer las cosas mejor.
  • Las emociones están por todas partes, vamos a aprovecharlo.
  • La vida es cada segundo que vivimos, así que por qué no tratar de sentirnos bien en cada uno de ellos.

 

Si te identificas, ¡no estás sola y tú también eres emoworker!

 

Esta es una de las píldoras que podrás descargarte al suscribirte:

 

pildora07_soy_emoworker

 

No te olvides, cuenta conmigo, mándame tu documento de trabajo y juntos trataremos de encontrar las soluciones más adecuadas a los deseos de tus clientes.

 

¡Un millón de gracias a Valentina, por esta invitación!

 

Te espero en los comentarios si te apetece compartir tu opinión y hacerme alguna pregunta.
¡Hasta pronto!